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La caída en bolsa de Telefónica ocasiona un ‘agujero’ de 880 millones a BBVA

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La caída en bolsa de Telefónica ocasiona un ‘agujero’ de 880 millones a BBVA
  • El banco tiene que reconocer minusvalías contra patrimonio después de que la operadora transitase más de los 18 meses reglamentarios por debajo del precio de adquisición.

 

CaixaBank se libra del impacto y pone su contador a cero gracias a que la cotización de la teleco encadenó casi dos meses en cotas superiores al coste de su inversión.

 

A pesar del momento casi dulce que atraviesa hoy Telefónica en bolsa, su accionista de referencia BBVA se resiente de la apuesta por la operadora. El grupo bancario se ha visto forzado a reconocer 880 millones de euros en minusvalías latentes en las cifras del primer semestre ligadas a su posición en la teleco porque su cotización transitó demasiado tiempo por debajo del coste de adquisición. La regla extendida obliga a reconocer el deterioro de una participada cuando se produce un retroceso del 40% del valor o su precio se mantiene por debajo de la inversión acometida durante 18 meses.

Según desvela en su informe financiero el banco azul, dueño del 6,961% de la teleco, le toca encajar el revés porque Telefónica se ha movido durante ¡19,4 meses! en dicha franja negativa. Mejor suerte ha corrido Caixabank, propietaria a su vez del 5,15%, porque le salvó el rebote bursátil de la compañía presidida por José María Álvarez-Pallete.

En un informe financiero gemelo, el banco de La Caixa explica que, en marzo, “y durante aproximadamente dos meses, su cotización sobrepasó el coste de adquisición consolidado, por lo que interrumpió el cómputo”. O dicho de otra forma: el auge de la cotización permitió a Caixabank poner el contador a cero y ahorrarse los sinsabores encajados por BBVA. Un alivio nada despreciable después de que ambas entidades  se viesen obligadas por el mismo motivo a deteriorar su posición en la operadora el pasado ejercicio por encima de los 440 millones de euros en ambos casos.

El impacto va directo al patrimonio neto que, aunque en el BBVA es una montaña de 54.727 millones de euros en activos, cualquier drenaje aún siendo liviano no es deseable con los insaciables requerimientos de solvencia y, máxime, cuando revertirlo obliga prácticamente a deshacer posiciones con plusvalías, algo que no ha estado tradicionalmente en el ánimo del accionista.

El aumento del 28,9% en el beneficio cosechado por Telefónica durante el primer semestre -y, sobre todo, que los ingresos batiesen las expectativas y la tracción cogida por el negocio le haya animado a mejorar sus previsiones- recibió el aplauso de la bolsa. Y, pese a la habitual recogida de beneficios que sobreviene a una fuerte revalorización, su cotización cerró ayer en 9,66 euros frente a los 8,8 con que despidió el aciago 2016.

Los contratiempos penalizaron a la teleco

Las dudas sobre su capacidad para reducir la deuda fueron las que cercenaron su cotización durante el pasado ejercicio, hundiéndola por debajo de los 7,7 euros en algunos momentos, a medida que se desbarataban los planes para recortar el endeudamiento como la vetada venta de la filial británica O2 o con la congelación de la salida a bolsa de Telxius, aunque luego le sacaría mejor precio con la colocación del 40% a KKR. Contratiempos que llevaron a Fitch y Moody’s a degradar su calificación de solvencia, presionando en paralelo sobre la cotización. Sus deuda, que entonces rondaba los 50.000 millones, la redujo en junio hasta los 48.487 millones.

Pero aún así la cotización continúa en niveles inferiores a los casi 12 euros en los que se negociaba hace 18 meses y lejísimos de los entre 18 y 20 euros en los que BBVA y Caixabank compraronmuchas de las acciones en la operadora en los años previos a la crisis, si bien su historia con Telefónica se remonta mucho más atrás en el tiempo.

La posición de BBVA es herencia del antiguo BBV y data de los años noventa. Pero fue en el ejercicio 2000 cuando rubricaron una alianza estratégica por la que el banco se comprometía a alcanzar un 10% en la teleco, y ésta un 3% en el banco, dentro de un acuerdo que iba mucho más allá, con proyectos de negocio concretos a poner en marcha. Nunca alcanzaron dichos umbrales, aunque BBVA sí llegó a superar el 9% y desde hace décadas cataloga el 5% como la participación estable a largo plazo. Para el banco ha sido, de hecho, una ‘hucha’ de recursos habitual para financiar otros negocios. Por ejemplo, vendió ‘matildes’, junto a otras participaciones industriales, para financiar parte su irrupción en el mexicano Bancomer en el 2003.

Una historia parecida la ha escrito Caixabank, que considera igualmente estratégica la alianza con una operadora con la que comparte financiera de créditos al consumo o negocios en servicios digitales. No obstante, el banco de La Caixa ha ‘blindado’ una quinta parte de su exposición. La entidad ha contratado una microcobertura sobre un 0,91% de Telefónica -controla el 5,15% de su capital- a través de un ‘equity swaps’ por el que cede el cobro del dividendo a un tercero a cambio del percibir un interés, sin transferir los derechos políticos. Este instrumento financiero se liquidará en su momento por la diferencia de precios. Mientras tanto, blinda su posición por la quinta parte de la participación -unos nada desdeñables 470 millones de euros de inversión-.

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