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Cientos de miles de personas exigen la libertad de los líderes independentistas

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Cientos de miles de personas exigen la libertad de los líderes independentistas

Cientos de miles de personas —750.000, según la Guardia Urbana— se concentraron este sábado en Barcelona para exigir la libertad de los políticos y los dirigentes independentistas encarcelados por delitos de sedición y rebelión. Familiares de los consejeros destituidos del Gobierno catalán y de los líderes de la ANC y Òmnium leyeron cartas y mensajes que les han enviado desde la cárcel. Al acto “por la libertad de los presos políticos” acudió la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, siguió el consejo de su abogado y evitó asistir pocas horas después de salir de prisión.

La convocatoria colapsó, una vez más, las calles del centro de Barcelona. A las 16.00, una hora antes del inicio del acto, miles de personas se desplazaban ya, lentamente, por las calles adyacentes. A un hombre se le cayó al suelo la estelada que llevaba colgada al cuello y la recogió de inmediato: “Si pierdo la identidad, me muero”. Un nieto puntualizaba a su abuela que el helicóptero que sobrevuela la ciudad no es de la Guardia Civil, sino “de la policía catalana”. A su lado, un centenar de abogados (con togas) clamaban que “no hay derecho”. La mayoría lucía un lazo amarillo en la solapa en homenaje hacia quienes consideran “presos políticos”: el exvicepresidente Oriol Junqueras y los otros siete exconsejeros del PDeCAT y Esquerra que permanecen en prisión por rebelión y sedición.

La calle de Marina fue el inédito escenario escogido por las organizaciones independentistas para exhibir músculo y mostrar su solidaridad con los líderes independentistas presos. Resultó ser la manifestación más multitudinaria de las convocadas desde el pasado 16 de octubre, cuando el expresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sànchez, y el de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, ingresaron en prisión por sedición.

Al día siguiente del encarcelamiento de los Jordis, unas 200.000 personas —siempre según cálculos de la Guardia Urbana— se concentraron en la Diagonal con velas y en silencio ante lo que consideraban un atropello judicial. Según la Audiencia Nacional, los dirigentes independentistas alentaron concentraciones ante los departamentos de la Generalitat para impedir los registros ordenados por un juez de Barcelona que investiga el referéndum del 1 de octubre y la creación de estructuras de Estado. El 21 de octubre, en una manifestación encabezada por Carles Puigdemont, 450.000 ciudadanos volvieron a reclamar su puesta en libertad.

Vídeo de Puigdemont

Huido ahora en Bruselas, Puigdemont estuvo presente en la concentración a través de un mensaje grabado en vídeo. El presidente destituido pidió a los ciudadanos que sigan “muy activos” y se mostró confiado en que sus compañeros de gabinete encarcelados escucharán su “clamor”. “No nos dejemos atemorizar, atenazar, por aquellos que querrían imponer la ley del 155, recortar nuestras libertades y aniquilar, vejar, humillar a nuestras instituciones”. “En el Estado español”, agregó, “así no se puede continuar; a la comunidad europea: deje de mirar hacia otro lado”. Sus palabras fueron recibidas con aplausos y gritos de “presidentpresident”.

No hubo muestras de división en el orbe independentista y sí, en cambio, llamadas a la unidad. Desde el escenario instalado para acoger los parlamentos, el actor Marc Martínez mandó “un abrazo” a la presidenta y a los miembros de la Mesa del Parlament. La multitud recogió el guante y aplaudió largo y tendido a Forcadell, una de las grandes ausentes. El jueves, en su declaración ante el Tribunal Supremo, Forcadell afirmó que la declaración unilateral de independencia había sido “simbólica” y aseguró que había acatado la aplicación del artículo 155 de la Constitución. No hubo reproches: “Te queremos, Carme, y nos sentimos orgullosos. Nos da igual lo que hayas dicho ante un Estado. Solo cuenta lo que has hecho estos años en las calles”, proclamó el vicepresidente de Òmnium, Marcel Mauri.

En la cabecera de la manifestación —bajo el lema Libertad presos políticos. Somos república— se situaron los familiares de los encarcelados. Unos metros más atrás, los dirigentes de los partidos independentistas (PDeCAT, ERC y CUP) y la alcaldesa de Barcelona. “Es una vergüenza que haya presos políticos”, se limitó a decir Ada Colau. Por la mañana, en cambio, exigió al Gobierno catalán destituido que dé explicaciones y haga autocrítica “por haber engañado y tensionado a la población y por haber creado un perjuicio económico terrible al que habrá que hacer frente”. La alcaldesa aludió al 21-D como una “oportunidad” para que Junts pel Sí explique “por qué hicieron una DUI y desaparecieron”.

Hubo alusiones al 21-D, también, por parte de los dirigentes encarcelados. Familiares, amigos y compañeros de trabajo subieron al escenario para leer mensajes y cartas que les han transmitido desde prisión. “Nuestra fuerza es vuestra unidad. Quedan todavía etapas en este viaje, pero llegaremos. El 21-D a votar y a ganar”, leyó Abril Sànchez, hija del presidente de la ANC.

Junqueras y sus consejeros también dieron a conocer sus impresiones de la vida en la cárcel. Y, sobre todo, instaron a los ciudadanos a seguir movilizados. “Luchad siempre sin desfallecer y el invierno dejará pasar a la primavera”, transmitió el exvicepresidente, quien aseguró que el independentismo conseguirá su objetivo si la población persevera. En Valencia, por otra parte, una concentración de rechazo al “nacionalismo catalán” congregó a varios miles de personas.

F/elpais

 

 
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