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La mitad del electorado del PP deja de creer en el partido

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La mitad del electorado del PP deja de creer en el partido

Casi la mitad de los españoles que votaron a Mariano Rajoy en las elecciones generales de 2016 han dejado de ser fieles al PP, según una encuesta elaborada por Metroscopia para EL PAÍS. El auge de Ciudadanos está dinamitando la base electoral de la formación que sostiene al Gobierno. Si en noviembre el 68% de los votantes del PP garantizaban que repetirían su voto, ahora solo el 54% lo haría. Todo un resumen del atractivo que hoy tiene Ciudadanos: el 68% de los votantes del PP cree que Albert Rivera tiene un proyecto de futuro adecuado para España, mientras que solo el 58% de esos electores piensa lo mismo con respecto a Rajoy. En consecuencia, Ciudadanos sería apoyado hoy por un 23% de los antiguos votantes del PP y lograría el mayor índice de fidelidad (81%).

El PP es el partido nacional que sufre un mayor desgaste por la crisis de Cataluña y el auge de Ciudadanos, según la encuesta de Metroscopia. Tras la activación del artículo 155 de la Constitución y la celebración de las elecciones catalanas del 21-D, ni el Gobierno de Rajoy ni la formación que lo sostiene logran capitalizar el mayor optimismo con el que los españoles observan hoy la situación económica. Así, aumenta el número de españoles que suspenden la labor parlamentaria del PP; el de los que desaprueban la actuación del presidente; y el de los que muestran su malestar por la situación política. Esa catarata de datos negativos alimenta al principal competidor del partido que ha ganado las tres últimas elecciones generales: casi dos millones de antiguos votantes del PP apoyarían ahora a Ciudadanos.

La formación de Rivera logra captar al 23% de anteriores votantes de Rajoy. Todo un terremoto demoscópico. Durante años, la fidelidad de los votantes del PP se convirtió en una muralla impenetrable que resistió a los embates de los casos de corrupción, de la gestión de la crisis económica o de la falta de iniciativa política consecuencia de la minoría parlamentaria. Incluso tras el inicio de la expansión nacional de Ciudadanos, que arrancó en 2015, la formación conservadora logró imponerse en dos elecciones generales, mejorando los resultados de su rival en todas las convocatorias electorales —con la excepción de las catalanas—.

Sin embargo, el sondeo de Metroscopia refleja que ahora la fidelidad de voto del PP desciende hasta el 54%, 14 puntos menos que en noviembre. Es el peor registro de la formación de Rajoy desde finales de 2015, cuando Ciudadanos acababa de dar el salto a la política nacional y vivía un momento dulce. Peor aún: los populares son el partido electoralmente menos atractivo para votantes de otras opciones políticas. Y más grave: siete de cada diez votantes del PP ve adecuado el proyecto de Ciudadanos (68%), un dato que baja al 58% cuando analizan el de su partido. En global, solo un 20% de los encuestados considera que el PP tenga un proyecto de futuro adecuado, por el 44% que está ilusionado con el de Ciudadanos.

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“Rechazar lo que dice la encuesta sería absurdo y poco inteligente”, reconoció un integrante de la dirección nacional del PP tras conocer que Ciudadanos ganaría hoy las elecciones generales con un 27,1% de los votos. “Ahora lo apetecible, lo espontáneo, y más después de las elecciones de Cataluña, es decir ‘yo voto a Ciudadanos”, añadió. “Hay cierta pereza a decir ‘yo voto al PP’, incluso de los que están en la duda. Pero esto ya ha pasado antes. El PP sale peor en las encuestas que en la realidad”, siguió, escudándose en la capacidad de su partido para encarnar el voto útil y recuperar para las urnas a aquellos electores que duden antes de que comience la campaña electoral. Y remató: “La realidad es que no es la primera vez que Ciudadanos se desborda en algunas encuestas y que luego queda en cuarta posición en las elecciones. Con ellos se tiende a crear un mito”.

Hay dirigentes del PP que recuerdan que las elecciones generales no serán hasta 2020; que defienden que a la larga Ciudadanos no podrá competir de tú a tú porque su implantación territorial es menor; y que opinan que un partido sin representación en Galicia, Euskadi o Navarra no puede aspirar a llegar a La Moncloa.

“El resultado de Cataluña puede crear preocupación en algún sector del partido”, opinó otro integrante de la dirección nacional; “pero sería absurdo hacer de manera automática una traslación a España de los resultados de unas elecciones con tanta polarización”.

No obstante, los estrategas del partido reconocen su gran inquietud por los datos del sondeo de Metroscopia.

El porcentaje de los españoles que aprueban la actuación del PP en el Parlamento baja del 40% al 27%, y se hunde incluso entre los votantes que apoyaron a Rajoy en las elecciones generales de 2016 (del 87% al 75%). Al Gobierno se le atribuye especialmente el persistente malestar que muestran los españoles ante la situación política actual: el 83% la define negativamente (siete puntos más que hace un año). Y el PP no consigue capitalizar la cada vez menos negativa percepción de la situación económica (58%, diez puntos menos que hace un año), pese a que todo el esfuerzo comunicativo del Ejecutivo ha estado centrado precisamente en poner en valor la mejor marcha de la economía.

Parálisis legislativa

¿Qué ha ocurrido? El empeoramiento de todos esos registros ha coincidido con el punto álgido de la crisis en Cataluña, con la campaña electoral en esa Comunidad Autónoma y con unos resultados catastróficos para los intereses del PP. Al tiempo, antiguos altos cargos del partido subrayan que la minoría parlamentaria de Rajoy está quedando en evidencia por la parálisis legislativa que afecta al Gobierno, que no tramitó ni una sola ley orgánica nueva en 2017. Y advierten: para enfrentarse al desafío de Ciudadanos, el PP no puede obviar todas las señales de alarma que le trasladan las encuestas.

“Ciudadanos representa a un votante al que el PP no le ha prestado demasiada atención: generalizando, las clases medias urbanas”, resumió el politólogo Roger Senserrich. “Solo puedes mantener a la vez a los votantes de Chamberí [un barrio adinerado de Madrid], a los funcionarios, al voto rural y a los jóvenes profesionales si nadie compite contigo”.

“Lo que ha cambiado es la gente, las capacidades de las personas, incluida su capacidad crítica”, abundó Jaime Miquel, analista electoral, sobre cómo el PP ha perdido con Ciudadanos la batalla electoral en todas las franjas de votantes menores de 65 años.

Los analistas consultados por este diario coinciden en que el PP tiene por primera vez un rival capacitado para seducir a su electorado. Aunque Rivera también atrae a votantes del PSOE (13%) e incluso de Unidos Podemos (5%) todas sus decisiones estratégicas están dirigidas a desgastar las posiciones del PP. Así, en febrero de 2017, Ciudadanos abandonó la socialdemocracia para abrazar el liberalismo progresista en su ideario. Inmediatamente, apostó por intentar formar gobiernos de coalición a partir del ciclo electoral que abrirán las elecciones andaluzas en 2019. Entonces comenzará la siguiente fase: intentar el sorpasso apelando al desencanto de los votantes del PP.

SOLO EL 27% DE LOS ESPAÑOLES APRUEBA LA GESTIÓN DE RAJOY

La erosión de la base electoral del PP va de la mano del empeoramiento de la valoración que tienen los votantes de su líder, Mariano Rajoy.

El presidente solo obtiene la aprobación del 27% de los españoles, 12 puntos menos que en noviembre. Rajoy, que hace dos meses contaba con la aprobación de la mayoría de los votantes de Ciudadanos (52%), solo logra ahora el visto bueno del 26% de los seguidores de Albert Rivera. Además, en el mismo periodo de tiempo también pierde apoyos entre sus propios votantes: el 85% de los seguidores del PP evaluaban positivamente su actuación en noviembre, por el 73% de ahora.

El descenso en las notas obtenidas por el líder del PP coincide con una etapa en la que ha tomado la iniciativa y ha tenido una presencia política mayor de la habitual. En diciembre, Rajoy decidió tomar el mando de la campaña electoral del PP en Cataluña ante las malas previsiones de las encuestas. El presidente del Gobierno protagonizó hasta cuatro mítines en los tres últimos días de campaña, visitó las cuatro provincias catalanas y defendió la activación del artículo 155 de la Constitución como la mejor respuesta al desafío de los independentistas.

El PP logró cuatro diputados, el peor resultado de su historia. Aunque los dirigentes del partido desvincularon ese registro de la labor de Rajoy, aduciendo que Ciudadanos había conseguido concentrar el voto útil en un contexto muy polarizado, la encuesta de Metroscopia revela ahora que las tensiones políticas de los últimos meses también han afectado al presidente.

 

F/El pais
 
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