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Juan Carlos I y Corinna: La historia prohibida jamás contada

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Juan Carlos I y Corinna: La historia prohibida jamás contada

Corinna es una de las amantes del rey Emérito Juan Carlos I más conocidas. Una mujer rubia que ostentaba el título de princesa. Además de cautivar al monarca, también se embolsó una gran cantidad de regalos y de detalles con sello español. Unos obsequios que  salían del bolsillo de don Juan Carlos, y por ende, de los presupuestos del Estado.

Uno de los mayores escándalos de la prensa internacional que aquí ha pasado desapercibido durante muchos años. Era tal el amor que el Rey profesaba por ella que llegó a cometer algunas locuras propias de un adolescente enamorado. Repasamos como fue el noviazgo del Rey Emérito con Corinna.

La princesa conoció a su rey en febrero de 2004 en una finca manchega. Corinna, no quería que nada pasase entre los dos, pero el encanto de don Juan Carlos fue irresistible. Desde que empezó esta relación, la empresaria ha ganado cada vez más protagonismo en los medios de comunicación.14974615638904

Sus negocios y actividades beneficias están en el punto más alto de su carrera. Es de agradecer que todo esto pasase por lo que afirma que fue una buena amistad, que surgió sin esperarlo. Diez años de amor que convirtieron a una ex mujer de un príncipe alemán en una estrella de los medios.

Así se presenta Corinna frente a sus invitados, como mujer de negocios y madre de sus dos hijos. Cada uno de sus hijos forma parte de una relación distinta, siendo uno de cada uno de los dos ex maridos que tiene. Hasta ahora conservaba el título de princesa por haberse casado con el aristócrata Casimir zu Sayn-Wittgenstein-Sayn.

La familia de su ex afirma que si el matrimonio no está vigente no tiene derecho a ser princesa. Actualmente sigue vinculada a la realeza porque trabaja con la familia Real de Mónaco. Conoció a Alberto en 1984 y desde entonces es una de sus fieles amigas. La amistad es lo único que les une.

Para poder estar cerca de su amor, Juan Carlos I, Corinna se trasladó a un dúplex en los Alpes suizos. En uno de los complejos turísticos más lujosos, Domaine Rochegrise, compartieron algo más que palabras desde 2009 al 2012. Una vivienda de 300 metros que parecía sacada de un cuento de hadas.

Un chalet de madera con los balcones repletos de vida. El chalet se lo quedó ella, que lo vendió en 2013, aunque se desconoce quién puso el dinero para adquirirlo. Desde entonces la vivienda es conocida por los vecinos de la zona como el dúplex del Rey o The Royal para recordar su paso por allí.el-rey-juan-carlos-con-corinna-en-una-imagen-de-archivo-gtres

La compra del dúplex casualmente coincide con una serie de incidentes en el Fondo de Infraestructuras Hispano-Saudí. Fue eliminado a finales del 2009 por su baja rentabilidad y supuso que una serie de empresarios españoles perdieran el dinero que habían aportado.

Se calcula que había un total de 21 millones de euros que desaparecieron. Cuando los empresarios preguntaron por su dinero, simplemente se les explico que había servido para un proyecto que al final no pudo realizarse. Nadie dijo nada, los empresarios siguieron con su vida, sin el fondo y el dinero.

El que por entonces seguía siendo el Rey, con todas las letras, estaba a miles de kilómetros de su palacio. Continuaba con su agenda oficial sin el menor problema, refugiándose en todo momento en el chalet de los Alpes. Allí recibió la visita de nombres ilustres como el ministro de Asuntos Exteriores o el director del CNI.

La relación parecía de lo más normal del mundo entre el Rey y la princesa. El hijo pequeño de Corinna también vivía con ellos y acompañaba al que parecía su padrastro a las cacerías reales. Una familia perfecta que parecía ajena a los rumores o las reclamaciones del pasado.

El precio del refugio real tiene un coste actualmente de 7.000 euros por noche. Su actual propietario ha mantenido el nombre de la casa del Rey para tener un poco más de publicidad. Todo el que quiera sentirse como un Juan Carlos I con su querida Corinna puede hacerlo por un precio solo al alcance de los más privilegiados.

Además de ver cómo vivían, el alquiler incluye una botella del mejor vino por 500€ que guardan en la misma bodega de la casa. La casa nunca estuvo o nombre del monarca en ningún momento. Las titulares eran Corinna y su madre, así lo marca la ley suiza y ellas fueron las encargadas de venderlo.

fotos_de_corinna_zu_sayn_wittgenstein_648261659_800x520Al saberse la noticia de que en la zona residía el jefe del estado español, ocupando uno de los chalets de lujo, se produjo una revolución. La policía suiza era la encargada de protegerlo por si pasaba algo. En uno de los simulacros, tenían a un doble del Rey que se hacía pasar por él y saltaba por la ventana.

De esta manera comprobaban que la vivienda era segura para tan ilustre habitante. Además le ofrecían el apoyo que necesitaba lejos de los curiosos y de las preguntas incomodas que podrían hacerle. Todo parecía perfecto para esta familia de tres miembros que vivía su vida en un lugar idílico de los Alpes

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El hijo de Corinna, Alexander, se llevaba muy bien con Juan Carlos I. El pequeño príncipe vivía con ellos y asistía a uno de los mejores internados de la zona. La factura de 15.000 que valía el internado no era nada para una familia tan poderosa como la suya. Estaba muy ilusionado con aprender a cazar.

En África pasó lo que nadie esperaba y el rey tuvo que ser intervenido por una caída. Precipitadamente volvía a Madrid y Corinna se quedaba sola de nuevo. Había llegado el final, Corinna recogió las fotos de su amor y vendió aquel dúplex que tantos años de felicidad le habían proporcionado.

 

F/cotilleo.es
 
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