: |

Frases que usamos a diario y que tendríamos que eliminar pero ya

0 comments
Frases que usamos a diario y que tendríamos que eliminar pero ya

Forman parte de nuestro aprendizaje, pero los nuevos tiempos y la nueva conciencia social han demostrado que no eran del todo afortunadas

Trabajar como un chino

 Cuándo se usa. Se echa mano de esta expresión para dejar claro que trabajamos más de lo que nos gustaría. Según donde tenga cada uno el aguante esto implicará más o menos horas de arduas labores. La RAE matiza: “Trabajar con gran paciencia y dedicación, virtudes tradicionalmente atribuidas a los chinos”. El ejemplo más claro de la laboriosidad y constancia que caracteriza a los ciudadanos chinos es la Gran Muralla, obra arquitectónica que llega a los 8.800 kilómetros y que tardaron siglos en construir.

Por qué habría que dejar de hacerlo. “Cualquier frase que haga referencia a la raza, discrimine o sea machista debería ser eliminada de nuestro lenguaje cotidiano. Por ejemplo, esta es una expresión vulgar que tiene un tono despectivo con los habitantes chinos”, explica Mónica Belda, doctora en lingüística aplicada en la Universidad Politécnica de Valencia.

Eres un calzonazos

 Cuándo se usa. Tal y como explica la RAE, se les llama calzonazos a aquellos hombres que se dejan gobernar por sus parejas. Durante la Revolución Francesa salir sin calzoncillos se consideraba un símbolo de valentía. De ahí decir que un hombre es un “calzonazos” quiera decir justo lo contrario, que es un cobarde que en vez de salir sin ellos los lleva extra grandes

Por qué habría que dejar de hacerlo. “Porque pone en alza a esos hombres que van de seres superiores o creen tener un sexo superior”, señala Mónica Belda, doctora en lingüística aplicada en la Universidad Politécnica de Valencia.

Se te va a pasar el arroz

 Cuándo se usa. Usar esta expresión es como poner en marcha una cuenta atrás que le recuerda a las mujeres que su periodo fértil se está marchitando.

Por qué habría que dejar de hacerlo. Cómo usa la sociedad el lenguaje dice mucho de esta. En este caso, esta frase es el reflejo de la enorme presión social que hay en torno a la maternidad. “Decirle a una mujer que se le va a pasar el arroz es machista y retrógrado. Se remite a los tiempos en los que el papel de la mujer se limitaba a la cuestión familiar y mantenerlo hoy en día es dar alas a creencias que van en contra de la igualdad de género”, explica Mónica Belda, doctora en lingüística aplicada en la Universidad Politécnica de Valencia.

Vas hecho un gitano

 Cuándo se usa. Si alguien te dice “vas hecho un gitano” es que no está contento con el atuendo que has elegido para la ocasión. Así, sin paños calientes.

Por qué habría que dejar de hacerlo. “Insinuar que la pertenencia a una determinada etnia determina la forma de vestir, asearse o comportarse es expresar una realidad social deformada con un lenguaje cargado de prejuicios”, asegura Mónica Belda, doctora en lingüística aplicada en la Universidad Politécnica de Valencia.

Dar un braguetazo

 Cuándo se usa. Se dice que un hombre ha dado un braguetazo cuando existe la sospecha de que se ha casado con una mujer más enamorado de la cartera de esta que de su encanto personal. Comenzó a usarse en la Edad Media cuando a aquellos hombres que eran padres de familia numerosa (debían tener siete o más hijos varones) se les daban ciertos privilegios eximiéndoles de pagar determinados impuestos. Esto no hacía gracia a los nobles de sangre, que criticaban que un cualquiera pudiera tener los mismos beneficios que ellos solo por entregarse al arte de la cópula. A estos padres de familia que habían mejorado su posición “aflojando su bragueta” comenzaron a llamarlos “hidalgos de bragueta” para diferenciarlos de los verdaderos aristócratas. De ahí derivó a “dar un braguetazo”, popular expresión que empezó a usarse para referirse a aquellos que se casaban por interés y que ha sobrevivido al paso de los años.

Por qué habría que dejar de hacerlo. Porque viene a decir que el éxito no está asociado a la valía personal sino a la forma en la que nos relacionamos por interés con el sexo opuesto. “Este tipo de expresiones fueron creadas en un tiempo y lugar determinados en el que existían unos valores diferentes a los actuales. Esta expresión queda trasnochada porque reproduce unas relaciones y una visión de la mujer que responde a otra época donde la sociedad estaba menos evolucionada en términos de igualdad”, declara Luisa Martín Rojo, catedrática de Lingüística General y especialista en sociolingüística y análisis del discurso en la Universidad Autónoma de Madrid.

Mariconadas las justas 

Cuándo se usa. Para expresar rechazo hacia aquellos hombres que no cumplen con los cánones de masculinidad preestablecidos socialmente sin ningún tipo de criterio.

Por qué habría que dejar de hacerlo. “Uno no es más o menos hombre ni más o menos heterosexual en función de cómo se comporte o trate su imagen”, afirma Luisa Martín Rojo, catedrática de Lingüística General y especialista en sociolingüística y análisis del discurso en la Universidad Autónoma de Madrid. “Este es un lenguaje despectivo con los homosexuales, a los que se les atribuye sin ningún tipo de fundamento acciones propias de lo que llaman un ‘maricón’ (hombre poco viril)”, señala Mónica Belda, doctora en lingüística aplicada en la Universidad Politécnica de Valencia.

Es una mujer fuerte 

Cuándo se usa. Básicamente para alabar que una mujer ha mostrado tener una actitud que algunas personas creen propia del género masculino. “Aún es muy común asociar la fortaleza y el poder a lo masculino. Esta es una realidad patente en las estructuras familiares y en las empresas: afecta tanto a padres como a jefes. Por ello, cuando una mujer tiene poder se la masculiniza y se la presenta como poco femenina. La representación de la feminidad sigue estando asociada a la maternidad”, explica Luisa Martín Rojo, catedrática de Lingüística General y especialista en sociolingüística y análisis del discurso en la Universidad Autónoma de Madrid.

Por qué habría que dejar de hacerlo. “El modo en que nos expresamos y usamos el lenguaje ayuda a acabar con estereotipos y creencias trasnochadas, por eso es importante no emplear expresiones sin ton ni son y analizar qué es lo que estamos diciendo cuando las usamos”, argumenta Luisa Martín Rojo.

Cuando seas padre comerás dos huevos 

Cuándo se usa. “Es una frase que hace referencia a la Guerra Civil Española, cuando los cabeza de familia, que eran los que trabajan fuera de casa, comían los pocos huevos que había en casa para tener la energía suficiente. Hoy es una forma de decir que harás lo que quieras, pero cuando seas adulto, ahora no”, comenta Mónica Belda, doctora en lingüística aplicada en la Universidad Politécnica de Valencia.

Por qué habría que dejar de hacerlo. Denota un exceso de autoritarismo innecesario y contraproducente. “A la hora de educar, es recomendable evitar las amenazas y el abuso de la autoridad cuando es porque sí. Es muy importante razonar e intentar explicar las cosas antes de vetarlas sin mediar palabra”, explica Mónica Belda.

Un hombre se viste por los píes 

Cuándo se usa. Cuando se quiere dejar claro que se está haciendo referencia a un hombre que cumple con todos y cada uno de los estereotipos masculinos. Es decir, un primo-hermano de James Bond, ese súper hombre que salvaba el mundo, sin despeinarse ni arrugar su traje impecable, a la vez que enamoraba a todas las mujeres que se cruzaban en su camino.

Por qué habría que dejar de hacerlo. “Porque realza un tipo de masculinidad machista en la que se valora el ser masculino por llevar pantalón (prenda que se pone por los pies, no como un vestido que se pone por la cabeza)”, anota Mónica Belda, doctora en lingüística aplicada en la Universidad Politécnica de Valencia.

Es que somos negros o qué (en una reunión de trabajo) 

Cuándo se usa. Con este expresión uno deja patente que se siente discriminado. Algo osado hacer referencia a la época de la esclavitud para denunciar una supuesta injusticia. “Este es un lenguaje cargado de prejuicios que representa una realidad social desfasada”, argumenta Mónica Belda, doctora en lingüística aplicada en la Universidad Politécnica de Valencia.

Por qué habría que dejar de hacerlo. “Este tipo de expresiones forman parte de nuestro acervo (saber lingüístico compartido). Han mantenido a lo largo del tiempo creencias populares que pueden hoy rechazarse, pero que aún circulan, sobre distintos grupos étnicos. Estamos tan acostumbrados a oírlas que se utilizan de forma inconsciente. Sin embargo, conviene reflexionar antes de hacer uso de ellas”, recomienda Luisa Martín Rojo, catedrática de Lingüística General y especialista en sociolingüística y análisis del discurso en la Universidad Autónoma de Madrid.

Eres una nenaza 

Cuándo se usa. “Se dice de un varón afeminado y cobarde. Esta expresión trasnochada parte del aumentativo de la palabra ‘nena’ y es despectivo”, señala Mónica Belda, doctora en lingüística aplicada en la Universidad Politécnica de Valencia.

Por qué habría que dejar de hacerlo. “Se trata de una representación de la masculinidad, asociada a la fortaleza, de manera que cuando un varón no exhibe esta, se le insulta en femenino”, explica Luisa Martín Rojo, catedrática de Lingüística General y especialista en sociolingüística y análisis del discurso en la Universidad Autónoma de Madrid. “Que el género femenino se emplee de manera ofensiva es un gesto claramente machista que más valdría erradicar”, apunta Mónica Belda.

Sábado sabadete, camisa nueva y un polvete 

Cuándo se usa. Si no sabías que en esta frase “sabadete” no es un diminutivo de sábado, no te fustigues. Aunque es lógico llegar a esa conclusión, esta vez la lógica nos tiende una trampa. En el siglo XVII “sabadete” surgió de juntar las palabras “sábado” y “siete” y hacía referencia a cualquier sábado que caía en día siete. Conjunción que se da dos veces al año y que según una superstición judía era idónea para dedicar esa jornada a elaborar polvos de talco. La tradición decía que, para que tuvieran más propiedades, estos polvos debían prepararse vistiendo una camisa nueva. “El significado sexual de la expresión llegó mucho tiempo después, cuando empezó a extenderse el uso del polvo de talco entre las prostitutas”, anota Mónica Belda, doctora en lingüística aplicada en la Universidad Politécnica de Valencia.

Por qué habría que dejar de hacerlo. Se trata de una forma de hablar poco adecuada dado que es un lenguaje vulgar y vejatorio. “Retrata y reivindica un estilo de vida que se limita al placer concebido de una forma vulgar”, asegura Mónica Belda. Luisa Martín Rojo, catedrática de lingüística general y especialista en sociolingüística y análisis del discurso en la Universidad Autónoma de Madrid, añade: “En el acervo de la lengua, la idea de camisa limpia va unida a la vestimenta del valor [llevar camisa, pantalón… es como decir que un hombre se viste por los pies], por lo que esta expresión parece retratar una versión moderna del Don Juan de fin de semana que, lejos de reivindicar, es mejor eliminar”.

Deja de hacer el indio

 Cuándo se usa. Se puede usar tanto para decir que alguien está haciendo algo divertido como para expresar que alguien ha hecho algo desacertado o perjudicial. La incorrección se debe a que el indio al que hace referencia la expresión se refiere los indígenas que vivían en América cuando llegaron los colonos.

Por qué habría que dejar de hacerlo. “Estas expresiones trasmiten valores e ideologías hacia la diversidad cultural y étnica que hoy para la mayoría de los hablantes de nuestra lengua no son aceptables. Es cierto que fueron creadas por los hablantes de las lenguas, pero no se entiende por qué hoy no se acepta el criterio de los propios hablantes cuando las rechazan como frases estereotipados y racistas”, argumenta Luisa Martín Rojo, catedrática de Lingüística General y especialista en sociolingüística y análisis del discurso en la Universidad Autónoma de Madrid.

Alguien importante que va “rodeado de gorilas” 

Cuándo se usa. Hace referencia a los hombres, normalmente corpulentos, que trabajan como cuerpo de seguridad de personas o establecimientos.

Por qué habría que dejar de hacerlo. Comparar a un hombre con un animal que ronda los 200 kilos de peso solo porque su trabajo es velar por la seguridad de otros está muy lejos de ser un gesto educado o correcto. “En ningún caso deben hacerse similitudes entre un ser humano y una animal que no razona”, coincide Mónica Belda, doctora en lingüística aplicada en la Universidad Politécnica de Valencia.

 

 

F/elpais

 

 

 

 

 
Share Button

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies