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Andalucía abre la puerta de España a Vox

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Andalucía abre la puerta de España a Vox

El PSOE, pasando de 47 a 33 escaños, se desploma tras más de tres décadas en el poder en las elecciones andaluzas de 2018, las mismas en que Vox cosecha 12 diputados. Los dirigentes de esta organización, situada a la diestra de un PP que hace meses se viene alejando del centro, proclama que han hecho historia. Desde luego. Cada cual juzgue en qué dirección. Con independencia de qué suceda en las próximas semanas en la Junta de Andalucía, donde cualquier alianza o pacto entre partidos tendrá consecuencias en el corto y medio plazo para todos, hay mensaje con lectura de futuro: hágase sitio en las instituciones españolas, que llega la ultraderecha. Y ha entrado a lo grande por la puerta del sur, el tradicional feudo de los del puño y la rosa.

Vox ya no es un grupo de exmilitantes y desencantados con los populares “acomplejados”, es una realidad a partir de ahora con representación, tribuna y financiación que, además, tiene en su mano la llave para abrir el Palacio de San Telmo a la derecha. El PP, con 26 sillones parlamentarios (7 menos que en el 2015), podría acceder al gobierno si suma con los 21 diputados de Ciudadanos y los 12 logrados por los de Santiago Abascal, jaleado y aplaudido por personajes como Marine Le Pen. En todo caso la actual presidenta socialista asevera que no tira la toalla y que intentará mantenerse, aún sabiendo que sus cartas son perdedoras de entrada. ¿Cómo?. Convocando a los constitucionalistas a pensar más allá del electoralismo. Pocos augurios de éxito en la jugada.

Le ha salido peor que mal a la socialista Susana Díaz su personal apuesta de adelantar los comicios autonómicos. De paso, ha dejado a su partido a nivel nacional en una situación complejísima, al exhibir antes de tiempo que el granero de votos andaluz está en las últimas. Es probable que con ese dato en la mano Pedro Sánchez aguante lo inaguantable en La Moncloa antes de llamar a unas legislativas. Los vientos de Catalunya tampoco le invitan a otro tipo de experimentos. Y en nada le ayuda el que Podemos haya dinamitado las expectativas que le vaticinaban las encuestas, perdiendo tres escaños por el camino cuando soñaban, con ‘Adelante Andalucía’, condicionar en Sevilla las políticas del PSOE en los próximos años. Pablo Iglesias y Alberto Garzón llaman a la movilización social para frenar “al fascismo”. Han visto las orejas a la abstención.

Lectura en Catalunya y Euskadi

Derechización verdiblanca sin complejos. PP y Ciudadanos no suman, como pretendían, para arrebatarle por sí solos el Ejecutivo a la presidenta en funciones. Si quieren hacerlo tendrían que contar con Vox. Con la ultraderecha. Arriesgando en todos los campos políticos de juego sin poder prever cómo saldrá la cosa. Los populares, sin dudas: intentarán hilar un acuerdo sin excluir a los ‘nuevos’. Más delicada es la situación para Rivera y su candidato, Juan Marín, que llegan de estar gobernando mano a mano con el PSOE en los últimos años y se sitúan públicamente en el “centro”. ¿Eso es compatible con sentarse a negociar con el partido de Abascal?.

Está por ver qué camino transitan los naranjas. Son expertos en hacer ingeniería pactista de último momento. Que nadie dé por hecho que van a apoyar sin rechistar al popular Juan Manuel Moreno y a hacerse la foto con Vox así como así, tapándose la nariz en el resto de comunidades donde les conviene calificarse como centristas. Rivera tiene sus propios planes a  nivel nacional y se van a tener en cuenta. El intento de una investidura ‘naranja’ apoyada por el PP y con permiso de otra fuerza tradicional, asoma.

Ciudadanos  celebra su ‘subidón’ en urnas y a garantizar que, como dijo en campaña, propiciará el cambio en Andalucía. Le ha sabido sacar réditos a catalanizar unas elecciones en esencia andaluzas, pero comparte protagonismo ni más ni menos que con la ultraderecha, que irrumpe bajo las siglas de VOX y que, de seguir en auge, puede ser un tsunami para el Estado en su conjunto. Tómese nota especialmente en Catalunya y Euskadi y háganse cábalas. En la semana en que las autoridades estatales querían colocar el foco en los 40 años que cumple una Constitución que, claro está, los veteranos políticos se resisten a modernizar, toma fuerza una formación que aboga por abolir las autonomías. Mientras unos avisan que las ofertas de más autogobierno ya saben a poco y que la realidad está en otra pantalla, Andalucía tiñe de negro el panorama democrático en un momento delicadísimo.

 

 

 

F/elperiodico

 

 
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